14.2.14

¿Por qué?

¿Por qué no puedo sonreír? ¿Por qué todo tiene que sentirme mal? ¿Por qué pienso que no debería existir?

¿Por qué me acosan estas preguntas como dagas lanzadas por algún experto, directas donde duelen?

¿Por qué quiero llorar? ¿Por qué no me quedan más lágrimas? ¿Por qué siento que no debería estar?

¿Por qué continúo escribiendo estas cuestiones que sin respuesta se hallan?

¿Por qué me siento mal, joder?
¿Por qué, joder, no puedo mejorar?
Joder, ¿por qué no puedo intentarlo más?

¿Por qué me siento impotente? ¿Por qué me siento desganada? ¿Por qué pienso que esta vida no debería corresponderme?

¿Por qué esta angustia?
¿Por qué este dolor?
¿Por qué este angustioso dolor en el pecho?
¿Por qué este dolorosa angustia en el cuello?

¿Por qué ahora las lágrimas queman en mis ojos?
¿Por qué estas manos tiemblan como ramas en un día atormentado?
¿Por qué los pies están quietos, muertos sobre el suelo sin saber dónde ir?
¿Por qué las palabras no logran salir de mí?

¿Por qué debería existir?
¿Por qué pienso que no debería estar aquí?
¿Por qué algo va mal dentro de mí?

LAS RESPUESTAS AQUÍ SE HALLAN,
QUIZÁS POR DESGRACIA...

2 comentarios:

  1. Una interrogación retórica bien definida.
    No te hagas cuestiones que no tienen respuestas, aunque esas sean las mejores preguntas. Sea lo que sea, mucho ánimo. Besos.

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  2. Hola,
    ¿Qué decirte?, espero de verdad que consigas responder a esas respuestas.
    Muchas veces me quedo sin saber que comentarte en cada entrada, noto como si siempre te pusiera lo mismo.
    no te digo nada en el comentario, porque no sé que decirte, son tan claras tus palabras, tan directas, y, de alguna manera, tan afiladas.

    Un grandísimo abrazo.

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