10.3.14

Las respuestas a los porqués

¿OS ACORDÁIS DE ESTA ENTRADA?

No puedo sonreír porque no ENCUENTRO motivos para ello. Es como si todo lo que me gusta, lo que hubiera podido ser mi motivo para hacerlo en el pasado, se hubiera esfumado, evaporado. Por eso todo me sienta mal. Todo es un constante recuerdo agridulce que no hace sino empeorar sucesos futuros que recuerdo más tarde con odio por no haberme comportado de otra manera... Y ello me lleva a pensar que no, que todo hubiera sido mejor si mi existencia no hubiera tenido cabida en este mundo. Porque todo sería más fácil si nadie me hubiera conocido. Porque todo hubiera sido más sencillo, menos enrevesado si nadie me hubiera querido, amado.
Simplemente, no debería haber nacido.

Por supuesto, al igual que las preguntas de la otra entrada, las respuestas me azotan. Me azotan porque son verdades como puños y no puedo huir de la verdad. No puedo, no. Siempre he querido saber la verdad de las cosas y, una vez que la sé, no puedo olvidarla. Soy incapaz.

Lloraba porque siento dolor. No me quedan más lágrimas porque ya las he derramado todas. Siento que no debería estar porque soy causa de mi propia desgracia y de la de los demás.

Escribí esas preguntas porque me acosaban. Escribo estas respuestas porque quiero que sepáis la verdad.

Me siento mal por haceros saber el simple hecho de que no estoy bien.
No puedo mejorar porque siento que soy una molestia constante, aunque me repitan mil veces que no.
No puedo intentarlo más... Porque no me quedan fuerzas. Flaqueo.

Y me siento impotente porque no puedo hacer más. No puedo sacar energía de más sitios... Sintiéndome desganada porque las energías se me han ido por completo en intentarlo mil veces por la gente que me apoya, que está en esta vida mía. Vida mía que otro habría sabido sacar mejor provecho, que no hubiera estado mal, que no la hubiera tirado a la basura como hago yo. Que no hubiera sido un despojo de lo que fue.

¿No he dado suficientes razones para explicar esta angustia?
¿Y este dolor?
¿Y esa punzada en el pecho que me recuerda con cada latido que el tiempo se me escurre entre los dedos?
¿Y ese nudo en el cuello que parece haber cerrado el grifo de mis lágrimas ya secas?
 
Las lágrimas queman en mis ojos porque desean seguir saliendo. Deseo seguir llorando.
Mis manos tiemblan porque no soportan más el lastre de mi cuerpo atormentado.
Mi pies no saben dónde ir porque no tengo futuro.
Las palabras no lograron salir en su día porque soy una cobarde, una sumisa de mis propias ideas.

Debería existir por múltiples razones seguramente, pero no hallo ninguna ahora.
Pienso que no debería estar aquí porque es mero azar el que esté.
Algo va dentro de mí porque me he cargado mi propia mecánica interna, no he engrasado los engranajes de mi cuerpo, sino que he mal alimentado los de mi cabeza para darle estas ideas que ahora me pesan.

1 comentario:

  1. Espero que toques fondo y no sea demasiado tarde.

    Besos con cianuro, aquí estoy...

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