19.5.14

¿Situación actual?

Adelante, pasad.

Sé que esto lo he descrito cientos de veces, pero ésta ya es la definitiva. Algo me dice que es así.

Mi garganta está oprimida, mi estómago, retorcido. No encuentro consuelo en ninguna cosa de mi vida, por mucho que lo intente, no puedo encontrarlo. La luz de mi vida se ha distanciado y, viéndola de lejos, lo único que pienso es que debería iluminar otra, no la mía que está en tinieblas permanentes.

Mi día a día es fingir que todo va bien, reprimir las lágrimas, hablar de moscas y sonreír cuando te dicen "¡Cuánto tiempo, cuánto has crecido!". También soñar con cosas imposibles de hacer por mí, de decir que nos veremos en unas semanas, de pensar en el futuro. También tener miedo a lo que depara, miedo a no aguantar unas horas más, miedo a no ser capaz de continuar.

Estoy realmente asustada.
Demasiado.

 Me duele el pecho de los nervios que afloran en mí cada vez que pienso en el próximo minuto, cada vez que pienso en cómo malgasto ese minuto, en cada vez que pasa por mi cabeza la idea de los dos años tirados por la borda.

Quizás podríais decir que el refugio del hogar sería un buen sitio para mejorar, pero a mí sólo me hace enfermar, preocuparme de más. A cuenta de mi hogar, mi cerebro ahora sólo cuenta las calorías que consumo, mi estómago ruge y mi boca devuelve. A cuenta de mi hogar, vivo cada segundo nerviosa, alterada, con ansías de que todo se termine ya, con ganas de morirme y no es una forma de hablar.

Todo lo achaco a mi enfermadad, soy una inútil como la que más, no sirvo para nada salvo molestar.
En mí nada se puede salvar y sólo pienso en formas de hacer felices a los demás. Puede que lo haga porque sé que pronto no voy a estar y quiero que tengan algo bonito que recordar, no a una chica hueca como el tronco caído donde se esconde la comadreja...

Ya no puedo más.
Ni siquiera creo que me vaya a curar.
¡¿A quién pretendo engañar?!
¡¡Eso nunca sucederá!!

Sólo me queda decir que gracias a todos los que habéis estado ahí, apoyando. A mis amigos a distancia, a los que parecen más verdaderos. A mi novio, al que amo con locura y, sin embargo, no puedo pretender que permanezca a mi lado en mi tortura. A parte de mi familia, que está ahí para lo que haga falta...

¿Es esto una despedida?
Quizás.
Quién sabe...
Por mí, todo puede acabar ya.
Asustada, pequeña, arrinconada, achicada, temerosa, avergonzada, acobardada...
Ésa soy yo y aún me faltan palabras.

Lo siento.

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