7.2.14

Subes... Y bajas

   Subes las escaleras, en silencio con el exterior mientras dentro de ti bullen las ideas.  Las puertas de las casas están cerradas, ajenas a ti. Mejor. Ninguna madre querría hospedar tu compañía, ningún padre se fiaría de tu mirada perdida, ningún niño se atrevería siquiera a tocarte, a llamarte para jugar. Ni siquiera ningún abuelo sentiría ganas para desahogarse de sus males físicos o para fardar de su nieto universitario.

   No.

   Subes las escaleras, sin abrir la boca y las manos en los bolsillos. A través de las puertas se oye el ruido, a través de las mirillas se advierte una cálida luz.

    Una fría luz ilumina las escaleras que continuas subiendo. El metal frío de la llave te roba el poco calor que has conseguido almacenar en tus manos guarecidas en tus bolsillos. Abres la puerta.

   Entras, notas calor, notas la luz cálida...

    Una luz se apaga en tu interior, un frío te recorre la espalda, parece que quieres salir de este insulso cuerpo.

   Cierras la puerta.
   Cierras los ojos.
   Nadie sale a recibirte.
   Las lágrimas salen de ti.

   Aguantas los hipidos, el color vuelve a tu rostro, tornándolo de un rojo peligroso. Peligroso como tu idea predominante en tu cabeza, peligroso como tú mismo.

   Dejas las llaves. Algunas lágrimas se quedan con ellas.
   Dejas la chaqueta. Algunas ideas se quedan en ella.

   Te dejas caer. Nadie se cae contigo. Estás solo. Estás llorando.

   Y, de repente, desearías no estar.
   Y, de repente, el corazón reclama tu atención.
   Y, de repente, cierras los ojos.

   « Ojalá no estuviera así».

2 comentarios:

  1. Entre la música y tu texto fue a mi a la que le cayeron lágrimas.
    Para todo el mundo, creo, todos los escritos significan cosas diferentes, ahí está una de las cosas más bonitas de la literatura, en mi opinión claro; y esas palabras que has escrito han ido como una flecha hacia mi, como casi todas las cosas que has puesto en este blog.
    Me he sentido ahí mientras lo leía, y he sentido frío, y he sentido miedo.
    Te dejo siempre un comentario en todas tus entradas y aun así sigo sintiendo que no puedo expresar ni una décima parte de lo que tus escritos provocan en mi interior.

    Un gran abrazo, hasta el próximo escrito.

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  2. El texto es perfecto, todos nos hemos sentido así; darte las gracias por escribirlo de esa manera. Tambien darte las gracias por tener el detalle de dejar un comentario en mi blog.
    " Dejas las llaves. Algunas lágrimas se quedan con ellas.
    Dejas la chaqueta. Algunas ideas se quedan en ella."
    Sin duda, los versos que más me han gustado. Sigue escribiendo. Un beso.

    P.D.: La música, perfecta también (la he dejado puesta como si fuera una lista mía propia)

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