Con el corazón hecho trizas.
Sentirte herida de bala en el pulmón, sintiendo cómo te falta el aliento a cada bocanada que intentas robar al aire. Sentirte bien por haberte recuperado de una enfermedad y, sin embargo, sentirte mal por haber perdido la persona que más amabas. Sentirte aliviada por conocer la verdad y sentirte dolida por lo que se tuvo que aguantar.
Sentirte traicionada.
Sentirte engañada.
Sentirte dolida.
Ojalá no sintiera nada.
Pero eso es imposible cuando se habla de la persona amada. Eso es imposible cuando se han compartido tantas palabras, tantas experiencias, tantas caricias y tantas malas pasadas. Eso es imposible. Se supone que hay que pasar un duelo, que hay que pasar página. Se supone que esto se supera, que hay más personas. Se suponen tantas cosas y se sabe más bien nada.
Desde luego, hay que pasarlo mal... Sin embargo me empeño en mantener una esperanza que no existe más que en mi imaginación. Cuando te cansas de un juguete, coges otro; supongo que yo pasaré al principio de una larga lista de juguetes usados, rotos y separados.
Llego a pensar que no sé si hice bien en confiar, que si hubiera sido mejor no hablar, no viajar... Morir hace un año en paz. Sólo lo llego a pensar aunque sepa que no es cierto... Los dos mejores años de mi vida han pasado... Se piensa que llegarán algunos buenos, pero yo sé que no, es imposible, no puedo.
¿Que ocurre cuando una idea que tenías clara desde siempre se ve arruinada?
Que te arruinas la vida.
Y os confesaré un secreto a voces:
Mi idea de toda mi existencia sobre que mi primer amor sería con quien compartiría mi vida... Está arruinada.
Entonces mi vida...
Os lo podéis imaginar, ¿no?
* Aplausos por el relato y palmaditas en la espalda *
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