16.4.13

Y, como una serpiente...

  ... escala por mi cuerpo.                                                .


  Comienza por los dedos de mis pies. Se desliza con un sonido que se mete en la cabeza.
  Avanza por las pantorrillas, enroscándose sin llegar a apretar. Confiándome en que no me hará daño, ascendiendo con cuidado. Noto su frío en las piernas... Que a temblar empiezan.
   Llega a mi vientre. Su cabeza parece dispuesta a recorrer todo mi abdomen. Noto el cosquilleo. Un cosquilleo desagradable, un cosquilleo del que empiezo desconfiar, a pensar que aquel animal nada bueno augura.

  Se mantiene ahí. Se da tiempo para enroscarse. Junta los brazos a mi cuerpo, impidiendo que los mueva. Dándome a entender que ella manda, que no puedo hacer nada.

  Y aprieta.

  Cada vez siento más la presión de sus escamas contra mi piel desnuda. Frío y un escalofrío. Mis tripas se remueven y siento por fin el nerviosismo que caracteriza la supervivencia de los animales, la que te hace mirar a todos los lados, la que te acrecienta la velocidad de la respiración, la que te seca las lágrimas incluso antes que salgan.

  No hay escapatoria.

  Se aproxima a mi cuello y lo rodea, acariciándolo, disfrutando... Apretando.

  Grito que pare, que se detenga, que no quiero que me venza.

  Las palabras salen atropelladas de mi boca, ¿por qué tuve que dejar que subiera?

  Es entonces cuando sus ojos se clavan en los míos, recordándome el fin de su existencia. Mis problemas, mis temores, mis vergüenzas... En esas extrañas pupilas rasgadas quedan todas ellas reflejadas.

  Sollozo y me ahogo.

  Necesito ayuda.
  Nadie me escucha.

  Mi cabeza explota, el rasgueo de sus movimientos me derrumba y choco contra el suelo... Siquiera eso. Continúo mi trayecto en una caída sin retorno. Mis miedos ni se inmutan, aprovechan la situación y me dan ese mordisco, lleno de veneno, desprovisto de ilusión, para soltarme y dejarme morir paulatinamente, con lentitud, burlándose de mí con esa lengua alargada y dividida en dos.

  Odio esta situación y, lo peor, es que podría haberla evitado...

Yo...


... si no hubiera dado vueltas a lo que era inamovible,
si no hubiera acallado mi mente,
si no hubiera dejado que escalara,
nada de esto habría pasado, no habría sucedido nada.


2 comentarios:

  1. Buenas :3
    No sé ni que decirte, creo que te quiero y te odio al mismo tiempo, bueno a ti como escritora claro.
    Porque consigues que algo dentro de mi se mueva, consigues sacar de mi el "no sentir nada" (Está claro que no es que sienta nada, es solo que bueno yo me entiendo <-Lo sé, gran explicación u_u'')
    Pero es algo tan extraño, tu forma de escribir y en concreto este "relato" o historia o como lo denomines me ha traído a la vez recuerdos, sentimientos, felicidad y dolor.
    Y créeme que pocas cosas consiguen eso, así que te tengo que dar las gracias, gracias por escribir como escribes y por conseguir (por lo menos a mi) sentir cosas casi obligadas aunque fuese por imposición propia.
    Este blog es como un rincón donde me permito sentir lo que yo quiera.
    Espero leerte pronto ^^

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  2. Cada una de estas situaciones me plantea una gran metáfora... Veo en mí la serpiente que me quita el aire, veo también que la imposibilidad de respirar que todo a mi alrededor caiga... Veo que todo está tan perfectamente montado que una brisa leve podría destruirlo.

    Y así es como lo veo todo.

    Me sigues sorprendiendo a cada entrada, y lo sabes. :3

    Un beso. <3

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