Tu alrededor se difumina, muere.
Todas las cosas se detienen, se paran
y la oscuridad todo lo embarga.
Se torna todo irreal, desaparece.
Tu mente reproduce risas crueles.
Las mismas que contra ti chocaban
y de grasas y nalgas se burlaban.
Sólo oyes sus palabras, hirientes.
Juicios, hipocresía, rendición.
Miradas falsas, peyorativas.
Amor, amistad, problemas, perdición.
Vanidad, odio, egoísmo, mentiras.
Acciones que buscan la destrucción
y esas palabras que tu muerte animan.
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No hagas caso de las habladurías,
sé fuerte, levanta y camina.
Que ellos lo que quieran digan.
Ten autoestima.
Y, sobretodo, NO TE RINDAS.