No siento nada.
Y aunque eso debería darme miedo, por el contrario, me da igual.
Ni siquiera me respeto, ¿cómo es eso posible?
Muy sencillo, amigo...
Me araño los brazos y golpes me doy porque es la única manera de saber que estoy.
Siento pleno vacío en mi interior. Si alguien caminara, únicamente escucharía los ecos de sus pisadas en la temible oscuridad que impera dentro de mí.
¿Ilusiones, esperanzas?
Todas han perdido la batalla.
Ni siquiera pienso en poder cambiar porque, total, me da igual.
Soy una resignada a la vida y pienso que me merezco todo lo malo padecido y por padecer.
Es mi castigo, mi vacío.
Puedo parecer alegre, contenta en ocasiones, quizás me ría o me dé un ataque de risa... Pero luego pienso demasiado, me como mucho la cabeza y no sé por qué porque sé que no hay nada en ella.
Desesperante, te da rabia, lloras, sientes lástima, te hundes, moqueas, te suenas... Y caes rendida a la cama, al abrazo de las pesadillas que te reclaman.
¿Es eso vivir?
Siento todo eso y, sin embargo, me da igual, joder.
¡¿POR QUÉ?!
¡¿Por qué narices no puedo estar bien, vivir como si fuera el último día, como si...?!
No lo aguanto ya.
Pesa todo demasiado, como si llevara un traje de plomo.
No puedo más.