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3.4.14

Vacío

No siento nada.
Y aunque eso debería darme miedo, por el contrario, me da igual.
Ni siquiera me respeto, ¿cómo es eso posible?
Muy sencillo, amigo...

Me araño los brazos y golpes me doy porque es la única manera de saber que estoy.

Siento pleno vacío en mi interior. Si alguien caminara, únicamente escucharía los ecos de sus pisadas en la temible oscuridad que impera dentro de mí.
¿Ilusiones, esperanzas?
Todas han perdido la batalla.
Ni siquiera pienso en poder cambiar porque, total, me da igual.
Soy una resignada a la vida y pienso que me merezco todo lo malo padecido y por padecer.

Es mi castigo, mi vacío.

Puedo parecer alegre, contenta en ocasiones, quizás me ría o me dé un ataque de risa... Pero luego pienso demasiado, me como mucho la cabeza y no sé por qué porque sé que no hay nada en ella.

Desesperante, te da rabia, lloras, sientes lástima, te hundes, moqueas, te suenas... Y caes rendida a la cama, al abrazo de las pesadillas que te reclaman.
¿Es eso vivir?
Siento todo eso y, sin embargo, me da igual, joder.

¡¿POR QUÉ?!
¡¿Por qué narices no puedo estar bien, vivir como si fuera el último día, como si...?!

No lo aguanto ya.
Pesa todo demasiado, como si llevara un traje de plomo.

No puedo más.

14.2.14

¿Por qué?

¿Por qué no puedo sonreír? ¿Por qué todo tiene que sentirme mal? ¿Por qué pienso que no debería existir?

¿Por qué me acosan estas preguntas como dagas lanzadas por algún experto, directas donde duelen?

¿Por qué quiero llorar? ¿Por qué no me quedan más lágrimas? ¿Por qué siento que no debería estar?

¿Por qué continúo escribiendo estas cuestiones que sin respuesta se hallan?

¿Por qué me siento mal, joder?
¿Por qué, joder, no puedo mejorar?
Joder, ¿por qué no puedo intentarlo más?

¿Por qué me siento impotente? ¿Por qué me siento desganada? ¿Por qué pienso que esta vida no debería corresponderme?

¿Por qué esta angustia?
¿Por qué este dolor?
¿Por qué este angustioso dolor en el pecho?
¿Por qué este dolorosa angustia en el cuello?

¿Por qué ahora las lágrimas queman en mis ojos?
¿Por qué estas manos tiemblan como ramas en un día atormentado?
¿Por qué los pies están quietos, muertos sobre el suelo sin saber dónde ir?
¿Por qué las palabras no logran salir de mí?

¿Por qué debería existir?
¿Por qué pienso que no debería estar aquí?
¿Por qué algo va mal dentro de mí?

LAS RESPUESTAS AQUÍ SE HALLAN,
QUIZÁS POR DESGRACIA...

4.7.13

Una persona más

  No soy absolutamente nadie.
  No, ni siquiera nadie, no soy nada.
  ¡Miento!
  Algo seré, porque ocupo un lugar... ¿Verdad?

  Miro mi alrededor y me pregunto qué hago yo aquí, quién soy yo para estar aquí, viendo cómo corren aquellos niños tras un balón esférico, cómo las palomas comen las migas que unas señoras les tiran, cómo las nubes flotan allí arriba...

  ¿Y yo?

  Yo estoy sentada en un banco, ajena a todo y todo ajeno a mí.
  No aporto nada, siquiera un matiz al cuadro que me rodea.
  Me siento como la mota de polvo molesta que produce alergia, como el bache en una carretera, como la marca de la goma en la hoja del dibujo, como la gota de agua que se cuela en el cuello, bajo tanto abrigo, como esa uña partida al abrir un bote de Nocilla, como ese grano molesto que aparece en un gran día...
  Si se eliminaran todas esas cosas molestas, la vida sería más despreocupada... O no cambiaría nada.

  Me levanto, camino, huyo de la actividad... Y me detengo. 

  Veo mis pies, mis zapatos más bien. 
  ¿Por qué caminan?
  ¿Por qué ese movimiento?
  Alzo la vista y me veo reflejada en un espejo. 
  ¿Quién es esa persona?

  Morirá algún día, el tiempo pasará y el mundo se olvidará.

  ¿Quién eres?
  Una persona más.

  Te irás, nadie te echará de menos y todo volverá a ser igual.
  ¿Para qué vas a tener que tragar tanta mierda y puedes acabar con ello ya?
  Pasarlo mal, cada noche llorar, sentir un nudo en la garganta eterno, no poder levantar el vuelo por la argolla alrededor de tu cuello, sentir el cuerpo pesado, atadas las manos...
  ¿Por qué aguantar, eh?
  Total, ¡nada va a cambiar!
  Te sientes muerta por dentro, ¡qué más da que por fuera sea igual, que desaparezcas de una vez, ya! 

  Además, esto que escribo ni sirve de nada. Es un desahogo. Otro de tantos que ni siquiera se leen. Éste sin embargo es de otra chica más, que seguro que no lo pasa tan mal como otros que tienen problemas de verdad, por lo que está justificado llorar. Pero no puedo más. Otro derrumbe... Y se acabará.

  Que nadie se preocupe por esa chica, de verdad. Ya sabe lo que se hace. Ya se arrepentirá. O puede que no, puede que encuentre por fin la felicidad, puede que encuentre un lugar, su lugar, aunque tenga que viajar hasta el Más Allá. Supongo que ya os lo contará. 

  Evitemos pensar "¿Qué tal estará?", ¿vale?
  Es como un juego: Yo escribo, tú miras y, después, te vas.

(Leed esto, por favor, es una explicación totalmente necesaria. 
Disculpen).

31.5.13

Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo

Eso dice el dicho, ¿no?

Duele cuando te mienten.
Mucho.
Demasiado dolor para tu cuerpo que podría quedarse muerto por unas simples palabras que se ocultan o que, sencillamente, se intercambian por otras poco veraces.

Lo odio.

¿Cómo es posible que alguien en el que confíes te suelte esa mentira fingiendo que se ríe?
¿Cómo es posible soportar que a quien has mentido te mire a los ojos, de tus palabras convencido?

¿Acaso el mentiroso no lo ve?
¿No?

Decepciona el que te mientan.
Mucho.
Demasiado pesar para una persona que apenas puede asimilar que en quien confiaba le miente sin parar cuando dijo que no lo haría nunca jamás.

Cualquiera puede pensar que no es nada, que ya pasará...
¿Pero cuándo sabré ya cuándo miente y cuándo dice la verdad?

¿Un "¿cómo estás?" qué significa ya? ¿Puro interés o simple frase para hablar?
¿Un "¿qué te ocurre?" qué es? ¿Querer saber por qué estás así o que responda "nada" y terminar contigo ya?
¿Un "te quiero" en qué queda?
¿Es un sentimiento verdadero o una mentira disfrazada de desgana para recordar cuando esto finalice porque sabes que finalizará?

Ya no te puedes fiar.
De nada, de nadie.
  
  Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
  Sea sin querer o buscando la verdad
  pero se termina descubriendo... Así que ojo.

Yo, de momento, iré callando lo que veo, lo que descubro, lo que ven mis ojos... A los que han mentido... Y que ahora son sólo lagos tenebrosos.

24.5.13

El ancla...

... que te arrastra hasta el fondo.                                         -

Intento salir a flote, respirar el exterior...
Pensaba que podría, las tenía todas conmigo, empezaba a cambiar, el oxígeno que ansiaba estaba más cerca, el calor del sol casi podía sentirlo sobre mi piel...

PERO ME HUNDIERON.
Tocada, hundida y... Ahogada.

Unas palabras pueden hacer que cambies totalmente.
Sin embargo, las que me han llegado a decir, negaron ese cambio que yo quería. Por completo.

Ya siento de nuevo la presión a mi alrededor, las lágrimas flotando a mi alrededor, la boca con sabor a sal,  las náuses, el nudo en la garganta y el peso del ancla que no me permite salir, respirar.

OTRA VEZ IGUAL.

O no.
¿Y si me negara?
¿Qué pasaría si luchara...?

¡EH!
¡¿ME ESTÁS ESCUCHANDO?!
¡¿QUÉ PASARÍA SI NO ME RINDIERA, SI LUCHARA, SI ME DESHICIERA DE LA CADENA CON LA QUE AFERRAS MI ALMA?!

¡¿TE CREES QUE NADA?!
¡¡PERMÍTEME QUE ME RÍA EN TU CARA!!

Voy a cortar la cadena, no quiero ir al arrecife, no quiero hundirme, no quiero tocar la arena fría del fondo, no quiero no ver a nadie a mi alrededor en esa planicie bajo el agua, no quiero no respirar, no quiero reprimir las ganas de subir, de salir.

No, no quiero eso.
Esta vez, sí, eso es, ME NIEGO.


15.5.13

Esto es una paranoia mental, no puedo más

¿Una sonrisa? 
Nunca jamás. Mi boca solo se curva hacia abajo, las comisuras de mis labios parecen haber dicho "no queremos caer desde lo alto".

¿Un saludo?
Lo siento, amigo, mi brazo no puedo alzar, una argolla de hierro lo ata en el suelo y me impide saludar.

¿Que te mire a los ojos?
Imposible, tengo que mirar este suelo inestable, que parece que persiste en tirarme.

¿Que te diga qué me pasa?
¿Me ves capaz siquiera de alzar las palabras hasta mi garganta? ¿No ves acaso mis lágrimas? ¡No, no sé lo que me pasa!

Perdón, no debí gritar.

Pero es que...
Ni siquiera me puedo expresar ya. 
¿Dónde están ya mis fuerzas, qué ha ocurrido con ellas?
No puedo más.

¿Comer, dormir, beber? ¿Qué es eso?
Eso es cosa de vivos, yo ya estoy muerto.
¿Qué le ha pasado a mi rostro, ahora ceniciento?
Antes brillaba casi con luz propia y ahora lo cubren todo las sombras.

Me tengo que marchar.
Empiezo a decir cosas desordenadas que son verdad,
convirtiéndose en una paranoia mental.

He de parar.

Lo siento, amigo, esto es el final. Intenté resistirme, mas esto va a peor, está fatal.
Las fuerzas no las encuentro, creo que fueron arrastradas al Infierno donde sus demonios me dan miedo y no las puedo rescatar.

Adiós, amigo, sin duda, esto termina ya.